A los enemigos del fútbol :

Hay un tipo de antifutbolero, muy extendido, que hace de su militancia contra el fútbol el argumento máximo para defender su SUPUESTA inteligencia.

sábado, 29 de agosto de 2009

The Old Firm


Todos los países tienen rasgos definitorios. A Escocia se le asocian varios símbolos: el whisky -que en muchos puntos del planeta se pide simplemente pronunciando su gentilicio-, el monstruo del Lago Ness, el jardinero Willy , sus fanfarrias con gaitas , Braveheart y sus héroes con faldas... Pero otra característica distingue a esta nación británica: su dualidad. Cualquier observador que haya visto completo un documental acerca de Escocia en cable habrá notado la bipolaridad escocesa. La elegantiosa Edimburgo, se tiene como némesis a la populosa e industrial Glasgow. La comunidad católica sufre el acoso de la mayoría presbiteriana . La lengua gaélica se resiste a morir a manos del omnipresente idioma del vecino del sur.







Sobre los terrenos de juego, los dos rostros de Escocia encuentran su traducción literal en el enfrentamiento de la ciudad de Glasgow, el Celtic-Rangers. Desde 1985, todos los títulos de Liga se han celebrado en Ibrox o en Parkhead (el Aberdeen fue el último conjunto que rompió el duopolio en la campaña 1984-85, por eso vengo diciendo que a las ligas europeas les hace falta más rotación ,siempre son los mismos en los diferentes paises ).




El Celtic-Rangers se resume en protestantes vs. católicos. Celtic como el equipo de la colonia irlandesa y Rangers el símbolo de la Escocia protestante.
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Las dos escuadras se toparon en la final de Copa de 1909, que finalizó igualada. Se convocó un encuentro de desempate. cuando la segunda final estaba a punto de finalizar de nuevo empatada , en las gradas se propagó el rumor de que las directivas habían acordado empatar para realizar un lucrativo tercer encuentro. Así que los seguidores se unieron... para saltar al césped, quemar las taquillas y atacar a la policía. Aquella final sirvió para bautizar los duelos entre Celtic y Rangers como los del Old Firm (la vieja empresa), reflejando la extendida opinión de que ambos conjuntos se benefician económicamente de la antipatía que se profesan.




Con el correr de los años el duelo ha ido tomando tintes mas densos al calor de los enfrentamientos entre hooligans con sus respectivas dósis de muertos y disturbios. Pero para este pueblo parece ser parte de su cultura , como lo refleja el árbitro escocés Hugh Dallas (que pitó aquel México - Belgica de Francia 98) , que tras recibir un monedazo en un "old firm" por parte del público del Celtic declaró “Tengo amigos en el mundo del arbitraje, como Collina, a los que les encantaría dirigir un Old Firm. Yo no lo dudaría: si tuviera que elegir entre arbitrar a las mejores estrellas del continente en la Champions League o un derby de Glasgow... me quedaría con nuestra propia batalla de gigantes”.


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