A los enemigos del fútbol :

Hay un tipo de antifutbolero, muy extendido, que hace de su militancia contra el fútbol el argumento máximo para defender su SUPUESTA inteligencia.

martes, 16 de noviembre de 2010

El león de Baviera


Paul Breitner nace en Baviera el 5 de Septiembre de 1951. Comenzó su carrera deportiva con 17 años en el SV Kolbermoor. Posteriormente pasa al ESV Freilassing y de ahí es fichado por el Bayern de Munich en 1970 con el que forma parte de un mítico equipo con jugadores como Müller, Beckenbauer, Heynckes, etc.

Con su peinado "afro", su mal genio y sus enfados, Paul Breitner fue conocido como el rebelde del fútbol de Alemania Occidental.

Recordado como uno de los mejores jugadores alemanes de la historia, era un mediocampista y defensor polivalente, muy laborioso de gran versatilidad. Su rapidez -era considerado un falso puntero- y la potencia de sus disparos lo convirtieron en un "defensor-goleador", Era de esos jugadores que parecían estar en todas partes, un todoterreno con una gran llegada a gol.

Tras ganarlo todo, tanto en su club como en la selección, decide marcharse al Real Madrid donde también consigue dos títulos de liga dejando su sello de su gran versatilidad. Con la selección alemana ha vivido momentos históricos y sus goles han resultado decisivos para la conquista tanto de la Eurocopa de Naciones de 1972, en la que marcó un gol en semifinales, como en la Copa del Mundo del 74 en la que marcó un golazo en semifinales desde 25 metros a Chile (video, al final del post) y otro en la final contra la selección holandesa. Aquella misma noche, Breitner dimitió por primera vez de la selección nacional, porque los dirigentes estaban todos en el banquete y las mujeres de los campeones mundiales no pudieron entrar.

Pese a sus éxitos, y producto de su fuerte personalidad, entra en conflicto con su compañero, el "Kaiser" Franz Beckenbauer. Además, recibía muchas críticas del entorno deportivo por su espíritu provocador. Entonces decide probar suerte en el Real Madrid. Y su paso por el club merengue no pasó desapercibido: 2 Ligas españolas y una Copa del Generalísimo fueron acumulándose a su palmarés.
Guarda muy gratos recuerdos de su etapa como jugador del Real Madrid, “fue una etapa maravillosa, yo era muy joven cuando llegué a España en 1974”, rememora, “tuve la oportunidad de vivir el cambio hacia la democracia, algo que siempre es inolvidable en una sociedad”. Además, uno de sus hijos es nacido en España.
En Madrid, fiel a sus ideas progresistas, Breitner llamó la atención por su donativo de medio millón de pesetas a unos huelguistas de la fábrica Standard, en los últimos años del franquismo.
Con la misma desfachatez con que desafiaba a los federativos alemanes, reaccionarios hasta la médula, y se declaraba maoísta, Breitner se enfrentaba al agónico franquismo con su donativo a los metalúrgicos madrileños.

En 1977 volvió a Alemania, para jugar una temporada en el modesto Eintracht Brunswick, y en 1978 retorna al Bayern Munich en donde se encuentra con un joven delantero llamado Karl Heinz Rumennigge con el que tiene una gran conjunción formando la popular asociación sobre el césped denominada "Breitnigge" por el periodismo deportivo de su país.
En 1978 en un partido de clasificación contra Grecia, para el Mundial de Argentina ’78, se retira oficialmente de la selección pero regresa en el 82 en el Mundial de España quedando subcampeón.
En España, y aunque perdieron el primer partido (2-1) frente a Argelia, la RFA logró llegar a la final, donde fue desbordada por la Italia de Paolo Rossi (3-1). Breitner tuvo que contentarse con reducir el marcador con un disparo de afuera del área, convirtiéndose de paso en el único jugador, junto a Vavá y Pelé, en haber marcado en finales diferentes de la Copa del Mundo.
Durante el Mundial de 1982, Paul Breitner marcó fuertemente la pauta del comportamiento insolente de los jugadores de la República Federal alemana durante el Mundial, con sus salidas de tono y declaraciones a la Prensa y televisión del estilo de "me importa un carajo", o "eso son gilipolleces".

Tras su retiro, en 1983, se convierte en presidente del Bayern Munich y tras dejar la presidencia se dedica al mundo de la televisión y a representar marcas deportivas. Ha sido 48 veces internacional con la selección alemana marcando 11 goles. En la Bundesliga ha jugado 285 partidos marcando 93 goles y siendo nombrado mejor jugador de Alemania en la temporada 80/81.

Breitner fue blanco de las críticas por el mal estilo, dentro y fuera del campo, de la selección. No parecía importarle mucho, porque él siempre fue un individualista, acostumbrado a nadar contra la corriente.


miércoles, 10 de noviembre de 2010

Odiemos al Madrid



Por Marco Dávila

Hacerse odiar por muchos es más difícil que ser querido por todo el mundo. No por nada un montón de actores han hecho el papel de Batman mientras que solamente uno (Heath Ledger) ha logrado interpretar con éxito al Guasón. Y es que mientras el afecto puede crecer con el simple hecho de no estorbar, el odio no puede subsistir si se descuida por un solo día.





El Real Madrid lo ha entendido a la perfección y por ello a lo largo de 60 años no ha dejado de armar equipos que funcionan como Panzers y ganan títulos a racimos. Si suena fácil es porque se trata del Madrid y nos hemos acostumbrado a verlo en la cima del podio. Pero muchos equipos que son su equivalente en las ligas donde juegan han fracasado rotundamente en su rol de antihéroe para terminar mendigando aquello que nunca debería pedirse con la mano extendida: el odio.

El América es uno de ellos. River Plate, Juventus y Olympique de Marsella se suman a la lista. Pobres. Dejaron de ser la bestia negra de sus rivales para convertirse en el monstruo tierno que habita debajo de la cama, de modo que cuando alguien declara "cómo odio al América" lo más probable es que en realidad quiera decir "cómo odio todo aquello que me recuerda a Televisa".

Siembran lástimas flacas mientras el Real no deja de cultivar antipatías.

En esta temporada, con Mourinho en el banquillo y Ronaldo celebrando goles a destajo, ya deben ser billones en todo el planeta. Encima el Real Madrid juega como demonio, cosa bastante redituable cuando se trata del malo de la película. Y esta vez no se ve por ahí al chico bueno que pueda detenerlo. Ni siquiera el “humilde” Barcelona.

Tal parece, entonces, que el próximo año Real Madrid se quedará con todo. Si así sucede lo vamos a odiar más que nunca. Le vamos a escupir al escudo de la franja púrpura cuando sus aficionados canten el alirón en la fuente de Cibeles. Vamos a decir que lo ganaron todo gracias a su gordísima chequera... y luego, al menos yo, le daré las gracias de corazón.

Sin villanos de verdad el futbol sería una vergüenza.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

fútbol y religión











Eduardo Galeano se preguntó si el fútbol es el opio moderno de los pueblos, en una especie de parafraseada a Karl Marx, quien no dudó en proclamar que “la religión es el opio de los pueblos”. Galeano abundó en el tema y describió: “¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que el tienen muchos intelectuales”. No son pocos los puntos de contacto que tienen el fútbol y la religión: levantan odios y pasiones, tienen millones de adeptos y creyentes, y la fe juega un papel preponderante en ambas materias. Vale la pena conocer la relación que los une y los distancia.

Qué mejor que empezar hablando del Vaticano, la localidad de la Santa Sede, la casa del Papa Benedicto XXVI, reconocido fanático del Bayern Múnich. Tienen su propio seleccionado de fútbol, formada por miembros del Consejo Papal, hombres de la Guardia Suiza y del ejercito vaticano, aunque no están afiliados a la FIFA y apenas han disputado un puñado de amistosos. Juegan en el estadio Pío XII, ubicado en Roma y nombrado así en honor a quien fuera el Papa durante la Segunda Guerra Mundial.



Desde el 2007, tienen su propio certamen, la Copa Clerical, ideada por el actual Camarlengo, Tarcisio Bertone, fanático de la Juventus que llegó a ser comentarista en la radio. “El Mundial del Vaticano”, como se lo denominó, se juega en un campo de césped sintético en San Pedro (se puede ver de fondo a la Basílica) y cuenta con la participación de 16 cuadros de institutos católicos formados por sacerdotes y seminaristas de 25 naciones distintas. Como no podía ser de otra forma, entre los participantes de la primera realización hubo dos argentinos: el seminarista Agustín Villa y el padre Santiago Caucino.

El Redemptoris Mater se adjudicó las primeras dos ediciones y también llegaron a la final de 2008, cuando fueron vencidos por el Mater Ecclesiae. “La idea es reafirmar el valor educativo y pastoral del deporte, así como fortalecer los sentimientos de verdadera amistad y fructuosa convivencia”, contó Bertone, quien también llegó a comentar que el Vaticano no descartaba comprar un club para manejar y pregonar con éste el mensaje del cristianismo. Luego se retractaría y afirmaría que sería “irrealizable”. Incluso, se llegó a especular con que ya habían adquirido al Ancona para dicho proyecto, algo que fue desmentido.

Pero no todo es paz. En junio pasado, cuando Brasil logró derrotar a Estados Unidos y quedarse con la Copa Confederaciones, ya finalizado el duelo, los jugadores brasileños, liderados por Kaká, decidieron orar dentro del campo de juego para agradecerle a Dios el triunfo logrado. La actitud molestó al mandamás de la Federación de Dinamarca, Jim Stjerne Hansen. “La religión no tiene sitio en el fútbol, no podemos dejar que se meta en los estadios”, disparó Hansen. El mandatario de la FIFA, Joseph Blatter, escuchó a su par y se informó que, además de amonestar a Brasil, el organismo madre prohibiría los rezos y manifestaciones religiosas de los futbolistas durante el Mundial 2010. Así, le impedirían a Kaká mostrar su famosa remera de “Yo pertenezco a Jesús” o imposibilitarían a los musulmanes rezar en los estadios de Sudáfrica. La excusa, según un portavoz de la prensa de la FIFA, fue que “las sectas podrían utilizar el fútbol como publicidad”.

El guante fue recogido por Eddio Constantini, el presidente de la Fundación Juan Pablo II, quien retrucó: “Blatter y la federación de Dinamarca se equivocan. Es un error vaciar el fútbol de los valores éticos que la fe cristiana y la Iglesia católica defienden desde hace siglos. Espero que lo reconsideren”. Y agregó: “Sólo una revolución capaz de formar atletas y hombres podrá restituir al deporte el significado auténtico que violencia, dopaje, racismo y dinero amenazan con quitarle”. Medida polémica, más si el artículo 3 de los Estatutos FIFA menciona que “está prohibida la discriminación de cualquier país, individuo o grupo de personas por su origen étnico, sexo, lenguaje, religión, política o por cualquier otra razón, y es punible con suspensión o exclusión”.

La FIFA y el Vaticano no son los únicos que presentan desencuentros. El mismo Diego Maradona y su siempre labia sin filtro provocó un conflicto internacional cuando, en 2000, trató de ladrón al fallecido Papa Juan Pablo II. “Entré al Vaticano y miré el techo de oro. Y me dije: `¿cómo puede ser tan hijo de puta de vivir con un techo de oro y después ir a los países pobres y besar a los chicos, con la panza así hinchada?´ Ese día dejé de creer”, tiró el Diez, jamás diplomático, y añadió que había leído que en la Santa Sede “se traficaba con órganos, drogas y armas”.

Para rematar su visión sobre Juan Pablo II, pronunció: “Este chabón las tiene todas en contra, ¡encima fue arquero!”. Efectivamente para disgusto de Maradona, el Papa fue meta del Cracovia polaco y llegó a atajar en una liga amateur.


El contragolpe llegó a través del por entonces vocero del Arzobispado, Guillermo Marcó, quien pronunció que la Iglesia “constató con dolor los efectos terribles que la droga hace en una persona que, en este caso, antes fue creyente”.

Otro embajador de la pelota que tiene la lengua picante, como lo es José Mourinho, entrenador del Inter, desató otro cruce verbal con un representante de la religión musulmana. El portugués se quejó de que la práctica del Ramadán, rito musulmán que consiste en ayunar (abstinencia de alimentos, bebidas y relaciones sexuales) durante un mes desde el amanecer hasta la puesta del sol, debilitaba demasiado a su dirigido ghanés Sulleyy Muntari, y que debido a eso lo retiró del cotejo frente al Bari, a los 29 minutos del primer tiempo.

“El ayuno no debilita la forma física de un futbolista. Mourinho debería hablar un poco menos. Sabemos por el Instituto de Medicina del Deporte que la estabilidad mental y psicológica que da la religión puede ser un plus en el campo para un jugador”, fue la réplica del presidente de la Unión de Comunidades y Organizaciones Islámicas de Italia, Mohamed Nour Dachan. El mismo Dachan salió luego a solidarizarse con el DT neroazzurro, a quien le empezaron a llover amenazas de extremistas islámicos por sus dichos.

No todas son hostilidades. Es conocido el grupo de futbolistas que componen la organización Locos por Jesús o Atletas de Cristo, entre los que se encuentran jugadores que pasaron por el fútbol argentino, como los colombianos ex River Radamel Falcao y Jairo Patiño o el brasileño ex San Lorenzo Paulo Silas. En su portal web de Argentina, puede leerse: “Vivimos en un país en el que el deporte, especialmente el fútbol, es una pasión. El deporte es un lenguaje que traspasa las barreras sociales, raciales y hasta religiosas”. Sus metas son “ganar deportistas para el Señor y contribuir a la práctica sana y honesta del deporte”.

Entre sus miembros, también milita una figura mundial como Kaká, siempre dispuesto a dar su testimonio, a dejar ver su amor por Jesús en los mensajes de sus camisetas o en las inscripciones de sus botines, a llevar a cabo estudios bíblicos durante las concentraciones y a encabezar los grupos de oración de su selección. A los 18 años, sufrió una grave lesión en la sexta vértebra que amenazó con dejarlo cuadripléjico el resto de su vida. Pasó dos meses postrado en una cama, pero se recuperó. “Nunca voy a dejar de agradecerle a Dios. Cada uno recibe un don, y el mío ha sido jugar al fútbol”, testifica.

El ahora jugador del Real Madrid tiene entre sus actividades favoritas la lectura de la Biblia y escuchar la música del coro Gospel. Incluso, se propuso llegar virgen al matrimonio –“no es fácil aplicar las cosas escritas hace miles de años”-, y lo consiguió, sin caer en las garras de ninguna botinera. Deslizó que cuando abandone el fútbol, tal vez elija ser pastor evangélico. Su compatriota Felipe Melo también persigue un objetivo parecido y ya está estudiando para ser diácono.

En Chile, además del conocido conjunto Club Deportivo Palestino, creado por inmigrantes palestinos y que en sus principios sólo admitía a personas de origen árabe, también hay un cuadro ligado intensamente a la religión. Se trata del Club Social y Deportivo Cristiano Hosanna, del ascenso chileno, fundado en 1996 por el pastor y actual presidente Ítalo Frigori, quien expone: “No todos los que vienen al club son evangélicos, aunque sí deben dar testimonio de que son consecuentes en lo que creen“. Entre sus particularidades se destaca que sus jugadores oran antes y después de los choques, sus aficionados alientan con canciones religiosas, en cada infracción les piden perdón a sus rivales, no cuestionan las decisiones arbitrales, es obligación asistir a los estudios bíblicos de 15 minutos antes de cada práctica y les regalan biblias a sus contrarios, además de invitarlos a orar antes de la salida a la cancha. Algo parecido puede encontrarse en la Argentina con el Atlético Ministerio Evangelístico Dios es Amor Club, de Córdoba, que este 2009 cumplió 25 años de existencia.



Si hay alguien que da tela para cortar en este asunto, ése es Carlos Roa. Cuando el ex arquero se encontraba en pleno apogeo y el Manchester United estaba dispuesto a hacerse con sus servicios, decidió retirarse por primera vez. Había profundizado sus creencias y como miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, tenía prohibido trabajar los sábados. “Dios vale más que diez millones de dólares”, atestiguó. Un año más tarde retomaría la profesión. Su fe no cambió y siempre le agradece a Dios el haber podido vencer al cáncer testicular.

No hay que olvidarse de las famosas promesas de caminatas a Luján; las batallas que se arman en el vehemente clásico Celtic-Rangers, por diferencias entre católicos y protestantes; o la aparición del padre Juan Gabriel Ariascomo directivo de Racing. Como puede verse, el vínculo entre el fútbol y la religión es amplio, rico y variado. Pasiones, odios y fe.

Si tienes una plantilla de 24 jugadores y sólo puedes poner a 11,tienes 13 enemigos.Esos 13 enemigos tienes que multiplicarlos por cuatro: las esposas,los padres y los hijos de los suplentes…

John Benjamin Toshack (Ex jugador galés del Liverpool y entrenador)